lunes, 13 de diciembre de 2010

Apocalypse

Me gustó ver en juego la trinidad DC COMICS en Apocalypse. Verla aquí.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Lectura interesante del diario Expreso

El concejal Norman Wray, oficiará la boda civil
Primer matrimonio gay en el país
Hateley conserva su identidad legal femenina. La pareja enfrentó numerosos problemas en el Registro Civil y la Embajada británica


Foto: Carlos Silva/Expreso

Distancia. La Internet se convirtió en un aliado para Hugo y Joey, quienes mantuvieron buena parte de su relación a distancia.

Nerviosos pero alegres. Así lucían ayer Joey Hateley y Hugo Vera quienes hoy serán los protagonistas de una historia inédita en el país: casarse legalmente con el aval del Municipio de Quito.

Joey Hateley llegó al Ecuador el 26 de junio del 2009 de Manchester (Inglaterra). Vino como voluntario para trabajar en un proyecto de rescate de los niños del botadero de Zambiza.

Un metro sesenta, delgado como una i, ojos verdes y cabeza semirrapada, Hateley parece mucho más joven que lo que dice su cédula: tiene 35 años. Hombre de teatro, su cuerpo es un espacio de símbolos: se viste todo de negro dejando al descubierto sus brazos íntegramente tatuados.

Hugo Vera tiene la tez morena y se muestra más informal: jean, camiseta, una gorra y sandalias son suficientes para que se sienta cómodo. Por supuesto los nervios delatan su origen y el hito que sin proponérselo abre en el país al ser el primer gay que desde las 15:00 de hoy estará casado en Ecuador.

Los dos comparten un departamento en el norte de Quito. Sala y comedor están conformados por un sobrio mobiliario donde destaca, quizá por su color oscuro, un centro de mesa hecho con hojas secas.

Están juntos desde el 1 de julio cuando Joey llegó a la Casatrans, en Quito. Se conocieron y no se volvieron a separar. Durante el primer mes, hacían caminatas por el parque Metropolitano y asistían a cuanta presentación de arte y danza se realizaba en la capital.

Buena parte de su relación la vivieron a distancia y el programa de Internet, Skype, fue su mejor cómplice. Tras un mes en la capital, Joey tuvo que regresar a Manchester donde trabaja como profesor de teatro en la Universidad de esa ciudad.

Hugo Vera recuerda que pasaban conectados todo el día a la red pero las dudas empezaron a aparecer. “Un día le pregunté qué va a ser de nuestra relación”. “Voy a reunir dinero para irme contigo al Ecuador”, fue la respuesta que obtuvo del otro lado del océano. Pero los días pasaban y el plan de Joey Hateley no se concretaba. Hasta abril pasado cuando lo llamó y le dijo que tenía una gran idea. “Le dije ¿cuál es tu famosa idea?”. El inglés le respondió: “Quiero ir para casarme contigo”. Y, sin pensarlo dos veces, el ecuatoriano aceptó la propuesta de matrimonio hecha a través del Skype.

Ninguno de los dos pensó en los problemas legales que conllevaría que dos hombres quieran casarse. En parte, ellos tienen una ventaja: Joey es un transexual -de mujer a varón- que cambió su nombre y ha transformado su cuerpo pero que conserva aún la “F” de femenino en el sexo legal que consta en sus documentos.

Aún con eso, la reacción de los funcionarios del Registro Civil fue de absoluta sorpresa, tanto que pidieron fotos impresas y grabadas en un CD; quisieron saber si existían de por medio regalos o cartas que probasen la existencia de una relación. Incluso durante la reunión con el coordinador de entrevistas de la entidad, Joey Hateley se vio forzado a descubrir su pecho para demostrar el porqué de la “F” en sus documentos. Un lío similar se armó en la Embajada británica: sobre la pareja pesaba una sospecha del matrimonio que no era por amor sino por dinero.

La presión terminó por derrotar a Hugo Vera quien se escapó a Chile durante una quincena. Se fue sin decir palabra alguna y sin previo aviso. Elizabeth Vázquez, amiga y abogada de la pareja, dice que fueron los peores momentos para el inglés. “Lloró todos los días”.

Ahora, ya con una sonrisa el británico le hace un reclamo por qué “me hiciste sufrir mucho”. Al final regresó con una decisión tomada: asumir las consecuencias de vivir la vida que quiere vivir.

Desde entonces se metieron de lleno en la organización de su boda. Las invitaciones para los amigos más cercanos se repartieron solo por correo electrónico. “No las hemos impreso y creo que no lo haremos”, dice Hugo. Como testigos esperan a los integrantes de los colectivos de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transgéneros e Intersex (Glbti) del país.

Al matrimonio civil que a fuerza tiene que realizarse en las instalaciones del Registro, le seguirá una ceremonia simbólica que se realizará en la tradicional calle La Ronda, en el centro de Quito. Es el reemplazo de lo que debería ser un matrimonio eclesiástico para cualquier otra pareja. “No sé qué diría un cura o si alguno estaría dispuesto a oficiarlo”, dice Elizabeth, sin poder evitar una sonrisa.

Realizar la boda simbólica fue una idea que nació del Municipio de Quito. En parte los problemas legales de la pareja se solucionaron cuando las autoridades municipales entraron en escena. La puesta en vigencia de la Ordenanza 240 que ampara el respeto a la diversidad sexual Glbti, les facilitó el último tramo del papeleo. El mismo presidente de la Comisión Metropolitana de Género, el concejal Norman Wray, será quien oficie la boda.

Ya sin el estrés de los problemas legales, la pareja todavía tendrá que superar algunas resistencias que la relación genera en la familia del ecuatoriano por la férrea oposición de uno de los parientes más cercanos a su orientación sexual. Luego tendrán que acordar si, finalmente, se establecen en Quito o en Manchester. La primera decisión, al menos, para la luna de miel es tomar un avión con destino a Inglaterra. (IGF)